Disciplina positiva: el arte de educar sin violencia

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“Corrí a esconderme  detrás de la puerta  de mi closet porque mi padre  se aproximaba con  una  correa  en la mano.  Había  desordenado el cuarto  de mis  padres  mientras jugaba  en  él y  dejé todo  tirado. Mi  temor se incrementaba  conforme  los  pasos  se hacían  más  fuertes,  mi cuerpo temblaba y lágrimas comenzaban a caer por mis ojos, ya  podía  sentir lo que venía”.

 

Así recordaba Lucía haber sido castigada por su padre de niña, ahora con 45 años   de   edad,   es  una  mujer  casada  con  dos  hijos  que  sufre  de  baja autoestima,  ansiedad  e inseguridad y que optó por no repetir los mismos métodos  que  utilizó  su padre con ella,  no  impuso  límites a sus hijos los cuales  crecieron  sin  normas claras,  que  los  condujo  al  abuso de drogas y problemas con la autoridad.

 

¿Qué pudo haber hecho Lucía para poder disciplinar adecuadamente a sus hijos sin recurrir a la agresión física?

 

1. Dignidad y el respeto: todas las personas incluyendo los niños merecen ser tratados con amor y respeto. Se puede ser firme y amable al mismo tiempo.

2. Entender que los niños que se comportan mal están desanimados y necesitan de un estímulo positivo para mejorar su conducta.

3. Considerar que la humillación y la vergüenza no son motivadores eficaces.

4. Buscar identificar y modificar las creencias detrás del comportamiento inadecuado.

5. Permitir a los niños explorar las consecuencias de sus decisiones y los involucra en las soluciones.

6. Fomentar a aprovechar los errores como oportunidades de aprendizaje.

7. Enseñar a los niños habilidades interpersonales e intrapersonales como autodisciplina, autocontrol, autoevaluación, cooperación, comunicación asertiva y empatía hacia los demás. 

8. Invitar a los niños a percibirse como personas capaces con un propósito de vida. Anima el uso del poder personal y autonomía.

Beneficios

Desarrollar  un  mejor  vínculo y relación con sus  hijos, crea confianza, fomenta  el  respeto  en   las  relaciones  y  refuerza  y  anima  a  los  niños  a colaborar  con lo que se les pide. Asimismo permite en los niños, el desarrollo de habilidades  importante s para la vida como lo son las de capacidad, amor propio,  poder  e influencia  en  la  propia  vida,  habilidades interpersonales, intrapersonales,  sistémicas  y  capacidad  de juicio.

 

 

                                         Artículo por Salud en casa